Versión coral de la Nana para dormir a un ogro glotón

El compositor y director del Orfeó Valencià Navarro Reverter, Josep Lluís Valldecabres, puso música a esta nana, y los niños de la Coral Santísima Trinidad, dirigidos por Carmina Moreno Llabata y con Christian García Marco al piano, llevaron la composición al 7º Encuentro de Corales Infantiles en el Palau de la Música de Valencia. Lo traigo aquí porque la nana me suena de algo…

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Nicanor Parra, Premio Cervantes de Literatura

Hace tiempo nos subimos a su montaña rusa en el país de Darabuc, y ahora, casi centenario, lo suben a él a la cumbre de las Letras Hispanas. ¿Hará un anti-discurso en el Paraninfo? Seguro que ya se está partiendo de risa. ¿Es un poeta para niños? Por su provocación lúdica, nos parece que, en parte, sí:

SINFONÍA DE CUNA

Una vez andando
por un parque inglés
con un angelórum
sin querer me hallé.

Buenos días, dijo,
yo le contesté,
él en castellano,
pero yo en francés.

Dites moi, don angel.
Comment va monsieur.

Él me dio la mano,
yo le tomé el pie.
¡Hay que ver, señores,
cómo un ángel es!

Fatuo como el cisne,
frío como un riel,
gordo como un pavo,
feo como usted.

Susto me dio un poco
pero no arranqué.

Le busqué las plumas,
plumas encontré,
duras como el duro
cascarón de un pez.

¡Buenas con que hubiera
sido Lucifer!

Se enojó conmigo,
me tiró un revés
con su espada de oro,
yo me le agaché.

Ángel más absurdo
non volveré a ver.

Muerto de la risa
dije good bye sir,
siga su camino,
que le vaya bien,
que la pise el auto,
que la mate el tren.

Ya se acabó el cuento,
uno, dos y tres.

De Poemas y antipoemas (Santiago de Chile: Nascimento, 1954; Madrid: Cátedra, 1988)

Prueba de la influencia popular del autor en su país es este tema de los picantes Chancho en Piedra (al parecer, algo así como los Red Hot Chili Peppers chilenos):

Desde el corazón de la manzana

Juan Farias (Serantes, Ferrol, La Coruña, 31 de marzo de 1935 – Villaviciosa de Odón, Madrid, 11 de junio de 2011), que escribía claro y puro como un ángel, se fue ganando el cielo literario a fuerza de hurgar honesta y delicadamente en el corazón de todas las cosas: las manzanas y las gentes, las tortugas y los duendes de montaña…
Se dijo de él que, en el panorama de la literatura infantil y juvenil, era el gran cantor de la vida rural y real, pero tal vez sobraran los adjetivos: era la vida sin más, tan sólidamente auténtica como inquietantemente zarandeada por vientos raros y fabulosos. Así se lo hace ver un maestro, acabado el curso, al protagonista de esta novelita infantil y a sus compañeros de clase:

Ahora, y hasta que medie septiembre, escribid un libro.
-¿De qué clase? -pregunté.
Sonrió.
-De piratas malayos o de enanos gigantescos. Y mirando a Petunia (hoy a punto de ser abuela), dijo:
-De cómo serán los cinco hijos que quieres tener y de qué coliflor saldrá el mozo que ha de enamorarte.
Se volvió a Carlos (hoy ya descansa en paz) y sugirió:
-La historia de un hombre que inventa cualquier chirimbolo, algo que aún no hay, pero de lo que luego nadie podrá prescindir.
Se puso el sombrero, cogió el bastón, le dio una estocada al aire y dijo:
-También podría ser sobre lo que se mueve a vuestro alrededor, las personas, los duendes, el viento, etc., etc., etc.
Saludó y se fue de vacaciones.

Tras esta invitación tan seria al libre albedrío creativo, vendrá el cuerpo principal del relato, que hemos de tomar como la materia prima del propio ejercicio literario del rapaz protagonista.

En Desde el corazón de la manzana van a deambular, por descontado, esas gentes de pueblo y ese mundo cotidiano reconocibles en toda la obra de Juan Farias, pero también acaecerán ciertos sucesos extraordinarios, entre los que ha de tener cabida, como no podía ser de otro modo, el amor.

Tómese si se quiere también esta entrada como una invitación a la escritura. No es mala idea para el verano… Pero yo ya hice los deberes, así que ahora me calo la gorra, digo adiós y…  me voy de vacaciones.

Versos que el viento arrastra

Ayer me vino a agitar el pensamiento este ventarrón de versos de Karmelo C. Iribarren, ilustrados con total originalidad por Cristina Müller. Trae mucha greguería con su toque de epigrama. Pildorazos de agudeza con algún que otro pinchazo en lo más hondo (pero “sin ponernos muy muy tristes”), confrontados uno a uno con la poética visual de las ilustraciones.

Publica la recién nacida editorial argandeña El Jinete Azul, que viene avalada por la experiencia y maestría de Antonio Ventura, junto a otros veteranos compañeros.

Y como muestra, este botón, con su correlato gráfico igualmente epigramático y minimalista, tomado del propio blog de la ilustradora:


Las bicis quietas

Esas bicicletas

aparcadas

en la calle

en línea

una al lado de la otra

parecen vendedoras de kilómetros

que nadie compra.

Tres poemas inéditos

Mi amiga y colega Sàlvia, con sensibilidad y tesón a partes iguales, se ha convertido en la mejor especialista en poesía infantil y juvenil en los medios virtuales. A la derecha, en los sitios a donde voy, pueden consultar su blog. Está escrito en una lengua diferente a esta en la que escribo, diferente pero hermana. No es difícil entenderla, aun sin conocerla. Inténtenlo.

Ahora a Sàlvia-Mª Dolors le han encargado un artículo sobre la presencia de la poesía infantil y juvenil en Internet, que pueden leer aquí, donde se queja, no sin fundamento, de que algunos poetas infantiles guardamos celosamente nuestros versos para los editores de papel (quienes, por otro lado, raras veces se interesan por la poesía infantil) y no aprovechamos las indiscutibles ventajas de la publicación virtual, que es siempre (o de momento) gratuita, directa y de alcance universal.

Amiga y colega: recojo tu queja. Allá van tres poemas de un poemario inédito que titulé Balada del niño herido:

PURA DIABLURA

Un ángel bajó del cielo
cuando la tropa dormía:

«Despierta, niño de espuma,
y coge la mano mía,
que quiero enseñarte un juego
antes de que llegue el día.»

Un batallón de luceros
ilumina la partida,
y la luna capitana
guiña un ojo, divertida.

Treparon a los balcones,
rastrearon las celosías,
usurparon los jardines,
trajeron la flor herida.

Pura diablura en la noche,
tierno clavel aún con vida,
que en el fusil del soldado
estalla en roja alegría.

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CABELLO DE ÁNGEL

Gemía el niño
de madrugada
—los ojos dulces,
la boca amarga,
vacío el vientre,
repleta el alma—
y vio que el ángel
de piel de nata
con voz de brisa
le preguntaba:

«¿Quieres probar,
niño, mi blanca
melena suave
y entrelazada
hecha de azúcar
y calabaza?»

—————————————

NANA DE LA NADA

Ea, ea, mi niño,
gusanito de seda,
en tu cuna de nada
descansa y sueña.

Con retales de sombra
y remiendos de ausencia
va tejiendo el soldado
su doliente bandera.

Ea, ea, mi niño,
pajarillo de niebla,
en tu nido de nada
descansa y sueña.

Con la herrumbre del odio
y oxidadas miserias
han forjado los hombres
una gruesa cadena.

Ea, ea, mi niño,
sol de la nueva era,
en tu nube de nada
—gélida almohada—
descansa y sueña.